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José Castro Leñero nace en la Ciudad de México el 24 de abril de 1953. De 1973 a 1974 estudia comunicación gráfica, y de 1975 a 1979, artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. En 1986, colabora en el Taller de Producción Self-Help Graphics en los Ángeles California.

Desde los años ochenta, José Castro Leñero ha representado un capítulo importante en la expresión neofigurativa mexicana.

A lo largo de su destacada trayectoria como artista ha expuesto en el Museo de Arte Álvar y Carmen T. de Carrillo Gil, en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, en el Museo José Luis Cuevas, así como en diversas galerías y espacios nacionales e internacionales.Su obra ha sido expuesta en Bélgica, Brasil, Canadá, Corea, Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Inglaterra, Italia, Japón, Portugal, Puerto Rico y Alemania. José Castro Leñero ha participado en bienales, concursos, salones y encuentros nacionales e internacionales de pintura, dibujo y gráfica. Dentro de los últimos premios que ha recibido cabe mencionar VI y VIII Bienal de pintura Rufino Tamayo 1992 y 1996 y mención honorífica en pintura en el Salón de Octubre, Gran Premio Omni Life, 1999. Desde 1997, el autor forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

José Castro Leñero atrapa las imágenes para luego transitar sobre ellas a través de un meditado proceso de edición. Utiliza herramientas tradicionales así como los recursos que le brindan las nuevas tecnologías (arte digital) para hacer, rehacer y deshacer, dibujar y desdibujar, pintar y despintar, figurar y desfigurar, sobreponer, aparecer y desaparecer. En este proceso de imágenes en tránsito (el rostro, la figura humana, la gente, la ciudad, los interiores, los objetos) el artista construye un discurso que nos introduce en su modo particular de ver la cotidianidad.

En la obra de este afamado artista, las imágenes van adquiriendo un sentido completamente diverso; no se trata de reproducir una imagen sino manipularla hasta convertirla en juego, es decir, en una nueva significación.José Castro Leñero nace en la Ciudad de México el 24 de abril de 1953. De 1973 a 1974 estudia comunicación gráfica, y de 1975 a 1979, artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. En 1986, colabora en el Taller de Producción Self-Help Graphics en los Ángeles California.

Desde los años ochenta, José Castro Leñero ha representado un capítulo importante en la expresión neofigurativa mexicana.

A lo largo de su destacada trayectoria como artista ha expuesto en el Museo de Arte Álvar y Carmen T. de Carrillo Gil, en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, en el Museo José Luis Cuevas, así como en diversas galerías y espacios nacionales e internacionales.Su obra ha sido expuesta en Bélgica, Brasil, Canadá, Corea, Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Inglaterra, Italia, Japón, Portugal, Puerto Rico y Alemania. José Castro Leñero ha participado en bienales, concursos, salones y encuentros nacionales e internacionales de pintura, dibujo y gráfica. Dentro de los últimos premios que ha recibido cabe mencionar VI y VIII Bienal de pintura Rufino Tamayo 1992 y 1996 y mención honorífica en pintura en el Salón de Octubre, Gran Premio Omni Life, 1999. Desde 1997, el autor forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

José Castro Leñero atrapa las imágenes para luego transitar sobre ellas a través de un meditado proceso de edición. Utiliza herramientas tradicionales así como los recursos que le brindan las nuevas tecnologías (arte digital) para hacer, rehacer y deshacer, dibujar y desdibujar, pintar y despintar, figurar y desfigurar, sobreponer, aparecer y desaparecer. En este proceso de imágenes en tránsito (el rostro, la figura humana, la gente, la ciudad, los interiores, los objetos) el artista construye un discurso que nos introduce en su modo particular de ver la cotidianidad.

En la obra de este afamado artista, las imágenes van adquiriendo un sentido completamente diverso; no se trata de reproducir una imagen sino manipularla hasta convertirla en juego, es decir, en una nueva significación.